Frente a los objetos de Rodrigo Facundo era permitido recordar la frase del escritor norteamericano Paul Auster: “lo que vemos en un cuadro es diferente de lo que vemos en cualquier otro sitio”. Esta frase se relaciona con el espíritu de la exposición. Desde sus primeras obras, en las cuales revelaba sobre arcilla burda las fotografias de las noticias, Rodrigo Facundo ha trabajado con la realidad del pais y con su memoria historica, La hemos visto señalada en sus obras y ha sido para los espectadores una manera de hacer, desde el arte, un ritual público, sentido y veráz, que la sociedad no le ha hecho a tantas muertes colectivas.

Pero en esta oportunidad es como si el artista estuviera resuelto no toelrar la imposición que la sociedad hace tácitamente a los creadores de imagenes, obligandolos a tener como referencia las noticias de los periodicos; como si no tolerara la imposicion de representar la violencia de los otros. Ha resuelto entonces indagar en la experiencia que le falta a la sociedad, la que queda por fuera de las imagenes de los medios de comunicación , y trabajar con los sueños. Trabajar con los relatos de los sueños de otros, de sus amigos y conocidos, que son una forma diferente de memoria, con una elaboración particular de detalles y vivencias que se condensan y se desplazan con vida propia. Esto no quiere decir que las obras no tengan las tensiones del inconsciente y que finalmente aparezcan formas inquitantes y violentas tambien, pero resultan de un juego mas libre, si no de los miedos y deseos, que es precisamente a donde estos objetos apuntan, sí libres de ilustrar, de la misma manera, el mimo relato histórico. La exposición es una forma de indagar en la memoria colectiva que reelabora las experiencias de una manera particular; una actitud muy importante , porque en nuestro país los artistas que se basan en las imagenes del periódico, no se dan cuenta de que los reporteros gráficos hacen las fotografías desde los mismos ángulos estereotipados, y mas que revelar, esconden el sufrimiento o la vida.

Los objetos expuestos son “ diferentes de lo que podemos ver en cualquier otro sitio”. Un palomar,alto con muchas puertas, cubierto de plumas blancas, y un pequeño hombre de plomo, solemne, saliendo de una de ellas. Una caña de pescar doblada por el aparente peso de la abundancia de pescados de plastico, pegados como si hubieran sido atraídos en un instante por una fuerza magnética. Una imagen desoladora, construida por un escritorio casi fantasma de varillas de metal, y en la pared la imagen impresa de un sueño de destrucción. Juguetes que se calientan en su casa de muñecas. Una mesa con peces disecados que flotan en un líquido, y su sombra proyectada en el piso. Anteriormente decíamos que Facundo había resuelto trabajar con la experiencia que le falta a la cultura; la experiencia que le interesa cada vez menos y que se refleja, por ejemplo, en la educación impartida en las escuelas de arte. Resolvió entonces dejar por un tiempo de lado la fotografía y volver a la materia, o mejor, a materiales específicos, trabajados tambien por diferentes personas que le dan un tratamiento particular. La exposición se llama Patafísica , tal vez como señalamiento a un movimiento, el dadaísmo , que penetró de manera tan certera en otras lógicas por las que Facundo incursiona.

Natalia Gutierrez

Revista Arte en Colombia Internacional, N. 86 Abril -Junio 2001

Patafísica- 2000

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